Monitores especializados, mejoras de equipación, patrocinios para viajes, mejorar instalaciones, becas para jugadores o mejorar la formación de los mismos, siempre gracias a las aportaciones privadas o públicas que se puedan ir obteniendo y que gozarán de desgravación fiscal para particulares y empresas.

Una promesa de futuro que se irá haciendo presente. El deporte, y por ello el rugby, debe ser vehículo de desarrollo personal  y debe ser enseñado con limpieza y ayudando a forjar los patrones de autoridad que todos necesitamos para nuestro desarrollo. En un entorno familiar y de oportunidades para todos. El crecimiento será lento pero seguro y deberá ir acompañado del apoyo de las instituciones locales y empresas relacionadas con el sector. Os esperamos en la Fundación Osos del Pardo.

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